Problemas más frecuentes
Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)

- ¿Qué es?
- Obsesiones
- Compulsiones

Links relacionados
- Depresión
- Ansiedad
- Pánico y agorafobia
- Trastorno por estrés post-traumático (TEP)
- Trastorno de ansiedad generalizada (TAG)
- Fobias
- Fobia social



Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) pertenece al espectro de los trastornos de ansiedad y se considera una condición potencialmente debilitante y que puede perdurar a lo largo de la vida de una persona. Las personas que padecen TOC se ven atrapadas en un esquema de pensamientos y conductas repetitivas que carecen de sentido y que son angustiantes y muy difíciles de vencer. El TOC ocurre dentro de una gama de leve a severo; si es severo y no se trata, puede destruir la capacidad de una persona para funcionar en el trabajo, la escuela, o hasta en la casa.

Durante muchos años, los profesionales de salud mental pensaron que el TOC era una enfermedad no muy común porque sólo una pequeña minoría de sus pacientes tenían esta condición. El trastorno frecuentemente no era reconocido porque aquellos que lo padecían no buscaban tratamiento para así poder ocultar sus manías y pensamientos repetitivos. Esto llevó a subestimar el número de personas con la enfermedad. Sin embargo, se estima actualmente que el TOC afecta a más del 2 por ciento de la población general sin distinción de etnias ni de sexo.
A pesar de que los síntomas del TOC típicamente empiezan en la adolescencia o en la edad adulta temprana, investigaciones recientes muestran que algunos niños desarrollan la alteración a edades más tempranas, aún durante los años preescolares. Los estudios indican que al menos una tercera parte de los casos de TOC en adultos empezó durante la niñez.


Obsesiones

Son ideas, imágenes o impulsos no deseados que surgen repetidamente en la mente de la persona con TOC. Una y otra vez se experimentan pensamientos inquietantes que son vividos como intrusos y desagradables y que producen un alto nivel de ansiedad.


Compulsiones

Muchas personas con TOC recurren a conductas repetitivas llamadas compulsiones a raíz de sus obsesiones. Estas conductas proporcionan un alivio de la ansiedad que acompaña a la obsesión, aunque solo temporalmente, por estimarse que proporcionan protección a la persona con TOC o a otros contra posibles daños o peligros, según el contenido de la obsesión. Algunas personas con TOC tienen rituales sencillos y estereotipados mientras que otros presentan rituales más complejos y cambiantes.

Las personas con TOC tienen, en algún momento del trastorno, algún grado de percepción de la falta de sentido de sus obsesiones. A menudo, especialmente cuando no están teniendo una obsesión, pueden reconocer que sus obsesiones y compulsiones no son realistas. Otras veces pueden estar inseguros acerca de sus temores o creer profundamente en su validez.
Muchas personas con TOC luchan para desterrar sus obsesiones y para evitar entrar en conductas compulsivas.

Muchos pueden mantener sus síntomas obsesivos-compulsivos bajo control durante las horas de trabajo y escuela. Pero la resistencia puede debilitarse con el paso de los meses o años y, cuando esto ocurre, el TOC puede volverse tan severo que los rituales pueden tomar posesión de la vida de estas personas causando un intenso malestar y una pérdida de tiempo muy significativa, lo cual interferirá marcadamente en su rutina diaria, en sus relaciones laborales o en su vida social.

Muchas de las personas que padecen TOC tratan de ocultar su trastorno en vez de conseguir ayuda. Muchas veces logran ocultar sus síntomas obsesivos-compulsivos ante sus amigos o colegas. Una consecuencia desafortunada de este secreto es que, por lo general, no reciben ayuda profesional hasta años después del comienzo del trastorno.

Llegado a ese punto, pueden haber aprendido a manejar sus vidas - y la vida de sus familiares - en torno a estos rituales. Por este motivo el TOC tiende a perdurar por años, incluso por décadas. Los síntomas pueden volverse menos severos de tanto en tanto, y pueden haber intervalos largos en los que los síntomas son leves, pero para la mayoría de las personas con TOC, los síntomas son crónicos si no se tratan.

Hay que tener en cuenta, además, que el TOC afecta no sólo al enfermo sino a la familia entera. La familia a menudo acepta que la persona con TOC no puede hacer nada para solucionar su problema. Ante dicho problema los miembros de la familia pueden demostrar su enojo y resentimiento, lo cual resulta en un aumento de la conducta de TOC o, en un intento de mantener la paz, pueden ayudar en los rituales o hacer promesas tranquilizadoras constantemente, lo cual cronifica igualmente el problema. Por tanto, la familia puede jugar un papel importante, tanto en el desarrollo como en la solución de esta alteración.

Si usted piensa que tiene TOC, es aconsejable que busque la ayuda de un profesional de lo antes posible.